Detrás de cada mujer embarazada hay una historia diferente, incluso la misma mujer si tiene varios embarazos vivirá historias muy diversas, por lo tanto no podemos generalizar ni hablar de lo que es necesario hacer o no para todas las mujeres embarazadas del planeta.

Considero que la mujer cuando se queda embarazada se vuelve muy intuitiva. Cuántas historias he escuchado de mujeres que les apetecía comer sardinas en el embarazo y resulta que tenían anemia o que toman una decisión de última hora y resulta que es una decisión crucial para que el parto se desarrolle bien. En mis clases siempre insto a las mujeres a fiarse de sus intuiciones y de lo que ellas sienten porque solo ellas saben si determinadas posturas les son placenteras o le sientan bien al bebé.

A veces la mujer embarazada solo escucha lo que no puede hacer, lo que no puede comer, lo que no puede incluso sentir…porque «no vayas a ponerte triste que le va a afectar al bebé». Aquí hay mucha miga…vamos a ir por partes.

 

 

El yoga durante el embarazo es una herramienta maravillosa y desde mi punto de vista puede hacerte vivir un embarazo más consciente de tu cuerpo, de tu bebé, de tus emociones y de tus sensaciones. Y además es una preparación ideal para el parto y también para el post parto. Esto no quiere decir que todas las mujeres embarazadas del mundo quieran o sientan que es su momento para empezar a practicar yoga y eso es algo que debemos respetar. No sabemos en qué situación está cada mujer y solo ella sabe lo que necesita. El yoga no fuerza ni aprieta, si acepta y respeta.

Muchas veces me preguntan cuándo es mejor empezar. El mejor momento para empezar a practicar si te has decidido es cuando tú quieras. Hay mujeres que prefieren esperar a que pase el primer trimestre porque es el trimestre con mayor índice de abortos y sienten que así están evitando que esto suceda. Y hay mujeres que quieren empezar cuanto antes porque quieren cuidarse y para ellas el yoga es esencial o que ya practicaban yoga y continúan haciéndolo. Desde mi punto de vista, cualquiera de las opciones es muy válida.

Se habla de los problemas de practicar yoga durante el primer trimestre de embarazo y las recomendaciones de esperar al segundo. Pero lo cierto es que no hay evidencias científicas que muestren que los abortos pueden darse por practicar determinadas porsturas. Es verdad que por precaución  se evitan algunos estiramientos durante el primer trimestre, pero eso no quiere decir que la mujer embarazada deba permanecer en reposo, inmovilizada sin hacer nada; la parálisis también provoca tensiones. Es importante encontrar el equilibrio en tu  práctica y sentir y percibir lo que tu cuerpo necesita.  Por lo tanto, durante el primer trimestre de embarazo se deben tomar algunas precauciones pero se puede practicar yoga, sí! Un yoga suave y sobre todo atendiendo mucho a las percepciones y al sentir.

El movimiento es vida y la mujer embarazada está creando vida y por ello debe moverse. Ella va a ir con más precaución y va a relentizar sus movimientos y acciones por propia intuición, esto es bastante general. Si estás embarazada, busca prácticas que te lleven a liberar tensiones  ya que el exceso de tensiones provoca que el cuerpo se cierre y justo en el embarazo buscamos la apertura. Te recomiendo que busques alguna profesora que te genere confianza y que te guies siempre de tu intuición y tu sentir.

A partir del segundo trimestre, la mujer suele estar más tranquila y los miedos a la pérdida pasan. La barriga crece y se siente ya embarazada. La práctica se va modificando según la mujer se vaya sientiendo y no es igual un tercer trimestre en una embarazada que en otra, por lo tanto la práctica tampoco puede ser la misma. Es importante tomar consciencia de tu cuerpo para saber adaptar la práctica. Y es importante que la persona que te acompañe en tus clases entienda estas diferencias.

Otro aspecto importante a cuidar son las emociones. A veces se da esta creencia popular de que la embarazada tiene que estar siempre feliz y contenta y no puede enfadarse o estar triste porque le va a afectar al bebé. A ver, es crucial cuidar de tus emociones pero no puedes evitar ponerte triste porque la vida está sucediendo y estás viva! Está bien que tu bebé explore y experimente todo lo que tu sientes y el bebé percibe que te pone triste una situación determinada y también percibe que cuando vas a yoga sales relajada y tranquila. Esto le va a aportar a tu bebé más experiencias, más riqueza emocional. Es bueno comprender e interiorizar esto cuanto antes porque nos va a servir en el embarazo y también en la crianza.

 

En definitiva, me gustaría transmitir que las mujeres cuando están embarazadas no están enfermas, deben tomar algunas precauciones pero no vivir con miedo, el miedo tensa y no relaja. El cuerpo relajado acepta mejor las contracciones, por ejemplo ,que son dolorosas, si, pero lo son más cuánto más tensión hay el el cuerpo. 

En mis clases de yoga para embarazadas preparo prácticas adaptadas a vosotras. No importa si practicabas yoga antes o no. Si ya lo hacías podrás seguir la clase sin problemas y si no, al principio te daré variantes y material para que puedas hacer todo sin tensiones y con comodidad. No me importa la postura perfecta pero si que trabajes para liberar tensiones, con comodidad y que acabes relajada y sintiendo tu cuerpo y sensaciones. 

En otro post escribiré sobre las posturas que más me gustan para las embarazadas.

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